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Trabajo doméstico no remunerado

El PIB catalán se incrementaría un 23,4% si se tuviera en cuenta el trabajo doméstico y de cuidado

15/02/2017 15:02
hogar

El Instituto Català de les Dones (ICD) y el Observatorio Mujer, Empresa y Economía (ODEE) de la Cámara de Comercio de Barcelona han presentado el estudio “Cuantificación económica del trabajo doméstico y del cuidado de personas no remunerado en Cataluña” que pretende, primero, poner en valor un conjunto de tareas de cuidado del hogar y la familia que dentro del mercado laboral tienen un valor económico –y cuantificarlo en términos de PIB en Catalunya- y, segundo, subrayar la importancia de la desigualdad en la distribución de estas tareas no remuneradas entre hombres y mujeres, y los efectos que eso tiene para la situación económica de las mujeres.

El PIB del trabajo doméstico y de cuidado se estima en 50.321 millones de euros el año 2015. Por lo tanto, si se consideraran las tareas domésticas, el PIB catalán se incrementaría un mínimo del 23,4%, pasando de los 214.927 millones de euros actuales a los 265.248 millones en el 2015. Las mujeres son las que hacen una mayor aportación a este PIB de la economía doméstica y de cuidado (el 67% enfrente del 33% los hombres). Es decir, las mujeres contribuyen el doble que los hombres al valor económico del trabajo doméstico y de cuidado. El cálculo se ha obtenido a partir de la cuantificación del tiempo dedicado a estas tareas para todas las personas en edad de trabajar (+16 años) y de asignarle una remuneración simulada en el mercado laboral (obtenida a partir de la TIOC-2011, actualizado a precios de 2015).

Si hubiera una distribución igualitaria tanto de las tareas domésticas y de cuidado, como del trabajo remunerado, las mujeres podrían obtener unos ingresos salariales sucios un 25% superiores a los actuales. Por lo tanto, la distribución desigual de las tareas domésticas acaba teniendo un coste para las mujeres de 8.852 millones de euros anuales, es decir, 2.759 euros anuales por mujer.

El estudio pone de manifiesto que la realización de las tareas domésticas y familiares sigue recayendo mayoritariamente sobre la población femenina, con independencia de su edad, situación laboral, tipo de hogar o nivel de estudios. Aunque el tiempo medio diario dedicado por las mujeres al trabajo doméstico no remunerado desciende a medida que aumenta el nivel educativo de los miembros del hogar. En los hogares con niños menores de 10 años, se perpetúa el modelo tradicional de reparto de tareas, el hombre trabaja más horas fuera de casa y la mujer trabaja más horas dentro de casa, dando como resultado una carga total del trabajo (en casa y fuera de casa) superior en el caso de las mujeres. Esta etapa coincide con una edad de la mujer comprendida entre los 30 y los 44 años.

Por término medio, las mujeres soportan una carga de trabajo (remunerada y no remunerada) de una hora más diaria que los hombres, una realidad que rompe con la imagen que las mujeres trabajan menos que los hombres. 

Según la Encuesta de Usos del Tiempo de 2010-2011 (la última disponible en Cataluña), las mujeres dedican más tiempo que los hombres a las principales tareas realizadas dentro del hogar, que son los relacionados con las comidas, la limpieza y el mantenimiento del hogar, la función de cuidado de personas dependientes, y las compras, todas ellas funciones que tienen un bajo reconocimiento social. Por el contrario, los hombres asumen un mayor protagonismo en la función de jardinería y atención de los animales y en las reparaciones, más valoradas socialmente, pero que sumadas no llegan al 10% del tiempo total dedicado al trabajo doméstico y de cuidado.

En los 8 años que hace de la elaboración de la primera Encuesta de Usos del Tiempo (2002-2003) y la segunda (2010-2011), se observa un aumento gradual de dedicación de los hombres a las tareas del hogar y la familia (23 minutos más), que prácticamente coincide con la disminución que hace la mujer a estas tareas. Por lo tanto, la tendencia es positiva, pero el ritmo es más lento de lo que sería deseable. Si el año 2011 las mujeres dedicaban 1 hora y 52 minutos diarios más que los hombres al hogar y la familia, a un ritmo de reducción de 2,9 minutos por año, habría que esperar cuatro décadas hasta alcanzar la igualdad.

La distribución desigual de las tareas domésticas acaba teniendo un coste de 2.759 euros anuales por mujer