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Personajes

La conmemoración del Once de Septiembre, Día Nacional de Cataluña, recuerda los hechos del 11 de septiembre de 1714, de los cuales muchas personas fueron protagonistas. En este espacio podrá encontrar las biografías de algunos de los prohombres de la efeméride, aunque el verdadero protagonista de aquellos hechos fue el pueblo catalán, que se movilizó para luchar y resistir un asedio largo y feroz en defensa de las constituciones y libertades de Cataluña.

La ciudad de Barcelona cuenta con dos calles en el Eixample dedicados a los héroes de 1714: Rafael Casanova i Antonio de Villarroel. Las calles son paralelas y van desde la Diagonal hasta la Ronda de Sant Antoni.

Rafael Casanova i Comes

Biografía

Moià (1660) - Sant Boi de Llobregat (1743)

Hijo de un propietario rural y antiguo alcalde de Moià, estudió derecho en Barcelona, donde se instaló para ejercer la abogacía. En 1696 se casó con la viuda Maria Bosch i Barba, hija de una casa acomodada de Sant Boi, con la que tuvo cuatro hijos.

Cuando triunfó el austriacismo en la Barcelona de comienzos del 1706, fue nombrado consejero tercio (tercero) a raíz de la muerte de su predecesor. El archiduque Carlos, tras derrotar a las tropas borbónicas que sitiaban Barcelona, lo recompensó nombrándolo ciudadano honrado, por lo que pudo asistir a las sesiones del Brazo Real y de la última Junta de Brazos, celebrada en el verano de 1713, que decidió la resistencia a ultranza de la ciudad.

Casanova también fue uno de los cinco miembros de la junta secreta que debía valorar las propuestas del jefe militar, Antonio de Villarroel. Seis meses después alcanzó su cenit político cuando el Consejo de Ciento lo nombró consejero en jefe de Barcelona en sustitución de Manuel Flix, partidario de rendir la ciudad, cargo que implicaba, de facto, la máxima autoridad sobre la famosa milicia ciudadana de los gremios, llamada Coronela.

A finales de agosto de 1714 las autoridades de la ciudad desatendieron su sugerencia de aceptar un armisticio temporal para reorganizar la tropa, mientras se esperaba la llegada de un convoy aliado procedente de Mallorca. Aunque su propuesta fue desestimada, Casanova mantuvo una actitud valiente en los últimos días del asedio, y el 11 de septiembre, enarbolando la bandera de Santa Eulalia y escoltado por los prohombres de la ciudad, encabezó el contraataque final en el terraplén de Jonqueres. Allí fue herido en el muslo y lo trasladaron al colegio de la Merced. A las tres de la tarde, el coronel Pablo Thoar, siguiendo la opinión del comandante general Antonio de Villarroel, hacía la llamada a parlamentar e iniciar las conversaciones para capitular ante el duque de Berwick. Casanova no reapareció públicamente hasta 1719, cuando aprovechó una amnistía para ejercer de nuevo como abogado. Posteriormente, volvió a Sant Boi, donde murió con más de 80 años.

Conmemoraciones y homenajes

L'En 1863 Víctor Balaguer dedicó una calle del nuevo Eixample, del Plan Cerdà, a la memoria de Rafael Casanova, situado junto a la calle de Villarroel. En 1888, el Ayuntamiento de Barcelona erigió una estatua en honor de Casanova, que fue expuesta públicamente con motivo de la Exposición Universal. La estatua se ubicó en el Paseo de San Juan, frente al Arco de Triunfo.

Un año después, en 1889, la estatua fue el punto de concentración final de la manifestación convocada por la Lliga de Catalunya en protesta por la promulgación en Madrid de la reforma del Código Civil español. A partir de la Diada de 1901, se afianzó la tradición de rendir tributo a la memoria de Casanova con ramos de flores y ramas de laurel ante la estatua.

La Diada del 11 de Septiembre de 1914 la estatua se trasladó a la Ronda de Sant Pere, cerca del lugar desde donde comandó personalmente el contraataque contra las tropas borbónicas en 1714. La estatua permaneció en el mismo lugar durante la dictadura militar de Primo de Rivera, a pesar de la prohibición de hacer homenajes, y durante la II República, cuando se oficializaron los actos en recuerdo de la figura de Casanova, hasta que fue retirada por Franco en 1939. En 1977 fue restituida a su emplazamiento y acoge una ofrenda floral cada año el 11 de Septiembre.

Otros homenajes a Casanova son::

  • En 1913, el Ayuntamiento de Sant Boi rebautizó la antigua "Rambla de Maluquer" con el nombre de "Rambla de Casanova", en homenaje al político catalán.
  • En 1914, el Ayuntamiento de Moià dedicó una calle en Casanova al lugar donde está situada la casa solariega de la familia Casanova, y también erigió una estatua en su honor. Este monumento fue retirado en junio de 1939 con la entrada de las tropas franquistas. En 1977 se restituyó el nombre de Rafael Casanova en la calle que lo tenía antes de la dictadura franquista y en 1978 se colocó una nueva estatua.
  • En 1922, la Mancomunidad de Cataluña hizo instalar una losa funeraria conmemorativa sobre el vaso sepulcral donde se conservan los restos de Rafael Casanova y Comes, en Sant Boi de Llobregat.
Placa als peus de l'estàtua de Rafael Casanova a la Ronda de Sant Pere (Barcelona)

Placa a los pies de la estatua de Rafael Casanova en la Ronda de Sant Pere (Barcelona)

Ofrena floral l'estàtua de Rafael Casanova. 11 de setembre de 2010

Ofrenda floral a la estatua de Casanova. 11 septiembre de 2010

Ofrena floral a la tomba de Rafael Casanova (Sant Boi de Llobregat). 11 de setembre de 2011

Ofrenda floral a la tumba de Rafael Casanova (Sant Boi de Llobregat). 11 de septiembre de 2011

Antonio de Villarroel y Peláez

Biografía

Barcelona (1656) - La Coruña (1726)

Hijo de un militar acomodado procedente de Galicia, Antonio de Villarroel y Peláez nació en Barcelona por razones circunstanciales y terminó defendiéndola contra los franceses. Comenzó la guerra como un general de los ejércitos borbónicos, a las órdenes del duque de Orleans. Pero en 1710, Villarroel aprovechó la ocupación de Madrid por las tropas austracistas y la fuga de Felipe V para presentarse ante el archiduque Carlos y ponerse a su servicio. Cuando las tropas de Carlos III tuvieron que dejar Madrid y replegarse de nuevo hacia Cataluña, se encargó en parte de la evacuación de Aragón, donde fue hecho preso junto con sus hombres aunque poco después fue liberado en un intercambio de prisioneros. Después de un año solicitando la vuelta al servicio activo, fue nombrado Inspector General de la Infantería Imperial, aunque por poco tiempo, ya que a principios del verano de 1713 las fuerzas austracistas abandonarían Cataluña tras pactar la su retirada con el ejército borbónico.

Cuando se inició el sitio de Barcelona fue nombrado general comandante de las fuerzas catalanas y responsable, por tanto, de la defensa de la ciudad. El 12 de agosto de 1714 los borbónicos intentaron asaltar la ciudad, en un combate conocido como la batalla del baluarte de Santa Clara, a pesar del éxito de los defensores, que lograron repeler el ataque, se hicieron evidentes las numerosas brechas en la muralla y la imperfección de las defensas.

El 1 de septiembre de 1714 y después de una falsa alarma de asalto general por parte del ejército borbónico, Villarroel convocó un consejo de guerra en secreto en su casa para discutir la conveniencia de capitular o no. La conclusión de los militares fue que la ciudad no resistiría un asalto. El 4 de septiembre de 1714 el duque de Berwick, que dirigía el asedio, propuso negociar la capitulación de la ciudad pero las autoridades civiles de Barcelona se opusieron. Antonio de Villarroel se negó entonces a dar la respuesta y presentó su dimisión.

Aun así, durante el asalto definitivo del 11 de septiembre optó por quedarse al lado de las tropas catalanas que había liderado hasta entonces. En el ataque contra el Pla d'en Llull fue herido, y cuando le comunicaron que Rafael Casanova también había sido herido dio la orden de capitular. Las tropas borbónicas lo capturaron junto con veinte y cinco jefes militares más, infringiendo las garantías otorgadas en la capitulación. Antonio de Villarroel y sus compañeros fueron trasladados al castillo de Alicante, donde llegaron el 29 de octubre de 1714. Al mes siguiente fue enviado a la prisión de la Coruña, donde permaneció diez años. Fue liberado a raíz del Tratado de Paz de Viena de 1725 pero su salud era tan precaria que murió poco después, el 22 de febrero de 1726.

Homenajes

El comandante Villarroel dispone de una calle en su honor en el Eixample barcelonés desde 1863, dentro de lo que fue conocido como el Plan Cerdà, ideado por Ildefons Cerdà. Víctor Balaguer fue el encargado de poner nombres a las calles, con la carga ideológica del nacionalismo romántico del momento. Las calles tienen los nombres de las instituciones de la vieja Corona de Aragón (Diputación, Consejo de Ciento, Gran Vía de las Cortes Catalanas ...), los territorios que la componían (Aragón, Valencia, Rosellón, Mallorca ...) y de mar a montaña de personajes que consolidan la visión histórica de la Renaixença: Balmes, Aribau, Pau Claris, Rocafort, Urgell, Casanova, Villarroel...