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Cultura y lengua

La creatividad, la capacidad de absorción de influencias diversas, la convivencia y la tolerancia han forjado una cultura que es nacional y cosmopolita a la vez.

Cultura

La cultura catalana ha desarrollado, en el transcurso de los siglos, una identidad singular y universal. El talante innovador, la creatividad, la capacidad de absorción de las diversas influencias y los valores de convivencia y tolerancia han forjado una cultura que es nacional y cosmopolita a la vez. Las nuevas corrientes de arte y de pensamiento penetran tradicionalmente con fuerza en Cataluña gracias a la situación geográfica del país, abierta a los países del Mediterráneo y de Europa, y gracias también a la atracción y el espíritu pionero que genera Barcelona.

Las letras catalanas ejemplifican esta vocación nacional y universal. Ramon Llull, Ramon Muntaner i Joanot Martorell hicieron aportaciones valiosas a la consolidación de la lengua catalana y a la literatura medieval europea. Jacint Verdaguer, Víctor Català y Joan Maragall, en diferentes géneros, contribuyeron decisivamente a la etapa de renacimiento cultural del siglo XIX. El siglo XX fue muy prolífico en talentos que aún tienen una amplia difusión internacional: desde Salvador Espriu y Josep Pla hasta Josep Carner, Mercè Rodoreda, Manuel de Pedrolo, Pere Calders, Jesús Moncada, Pere Gimferrer, Baltasar Porcel, Quim Monzó, Miquel de Palol o Miquel Martí i Pol.

Cataluña ha sido desde siempre un cruce de culturas e influencias. Antes de la consolidación del catalán y el resto de lenguas latinas, en el territorio los cristianos escribían en latín, los musulmanes, en árabe y los judíos, en hebreo. El actual bilingüismo queda reflejado en la cantidad de notables escritores catalanes en lengua castellana, como por ejemplo Eduardo Mendoza, Joan Marsé, Manuel Vázquez Montalbán, Javier Cercas, Enrique Vila-Matas o Carlos Ruiz Zafón.

Igualmente, Cataluña ha sido pionera en las artes escénicas. Àngel Guimerà (nacido en Santa Cruz de Tenerife) aportó reconocimiento internacional a la tradición teatral catalana. También destacan otros autores como Josep Maria de Sagarra o Santiago Rusiñol. El Teatro Nacional de Cataluña, inaugurado en 1997, hace justicia a esta tradición de dramaturgos, actores y directores, y se añade al conjunto de recintos culturales simbólicos e históricos como el Liceo, una de las sedes operísticas más importantes de toda Europa.

La pintura y la arquitectura también forman parte de la identidad catalana. El modernismo arquitectónico de Antoni Gaudí, Josep Puig i Cadafalch y Lluís Domènech i Montaner es en la actualidad uno de los principales atractivos turísticos, como lo son también las obras de arquitectos contemporáneos como Josep Lluís Sert, José Antonio Coderch de Sentmenat, Richard Meiers, Jean Nouvel, Norman Foster, Ricard Miralles/Benedetta Tagliabue, Ricardo Bofill, Rafael Moneo, Santiago Calatrava... La incorporación de las corrientes más avanzadas en arquitectura y diseño, de la mano de reconocidos arquitectos o de jóvenes profesionales, hizo de Barcelona el paradigma de la modernidad y la capital del diseño.

El retratista Ramon Casas y el modernista Isidre Nonell fueron precursores de la gran contribución catalana a las vanguardias pictóricas mundiales, con talentos relevantes como los surrealistas Salvador Dalí i Joan Miró, el informalista Antoni Tàpies o el expresionista Joan Hernández Pijoan. Cataluña, tierra de acogida, influenció decisivamente a genios como Pablo Ruiz Picasso, que pasó una etapa de formación en Barcelona, ciudad que hoy acoge uno de los museos más primordiales de la obra del pintor malagueño. El Picasso, junto con el de la Fundación Gala-Dalí en Figueres, se cuenta entre los museos más visitados de toda Cataluña. Barcelona tiene, además, el museo más completo de arte románico del mundo, el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), que contiene numerosos frescos, retablos y tallas de iglesias y ermitas de los Pirineos.

El músico Pau Casals, el tenor Josep Carreras, la soprano Montserrat Caballé, la pianista Alícia de Larrocha, el científico Joan Oró, los médicos Antoni Puigvert, Josep Trueta, Ignasi Barraquer, Valentí Fuster o Joan Massagué o genios de otros ámbitos comoel payaso Charlie Rivel han dado fama a la cultura catalana. La creatividad y la capacidad de innovación siguen siendo prioridades en los artistas del momento, ya sea en las coreografías de danza contemporánea de Cesc Gelabert, el teatro de la Fura dels Baus o los montajes escénicos de Calixto Bieito, de origen burgalés.

Las corrientes más modernas conviven en armonía con las tradiciones más arraigadas, alguna de las cuales, como la Patum de Berga, ha sido declarada patrimonio inmaterial por la UNESCO. Las fiestas populares son un buen reflejo de cómo los pueblos de Cataluña han conservado su patrimonio cultural: jamás faltan las sardanas y se han perfeccionado hasta límites que parecían inverosímiles actividades como los castells o torres humanas, una tradición de las comarcas de Tarragona que también ha arraigado en otros puntos del territorio.

Sabías que...

Durante la festividad de Sant Jordi, el 23 de abril, Cataluña celebra la fiesta del amor y la cultura, simbolizados por la rosa y el libro. Todas las ciudades y pueblos se llenan de puestos de libros y de rosas que los ciudadanos regalan a sus seres queridos. Esta tradición catalana ha alcanzado una gran proyección internacional en los últimos años y la UNESCO ha proclamado, a propuesta de Cataluña, el 23 de abril como el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.

Lengua

El 93,8% de los ciudadanos de Cataluña entiende el catalán, lengua oficial junto con el castellano y el occitano. A estos casi siete millones de personas que lo entienden deben sumársele los naturales de otros territorios donde la lengua es de uso habitual, en especial en la Comunidad Valenciana (donde recibe el nombre de valenciano), en las Islas Baleares y en una parte de Aragón, la Franja de Ponent. En Andorra es la única lengua oficial y su uso también está extendido en el sur de Francia y en la ciudad de L'Alguer, en la isla de Cerdeña. Así, se calcula que hay un total de nueve millones de personas que la hablan y 11 millones que la entienden. Ello la sitúa por delante de otras 14 lenguas oficiales de la Unión Europea y como la novena lengua con más hablantes.

El catalán es la lengua vehicular en la escuela y su uso se está normalizando en los medios de comunicación, el mundo económico y las producciones culturales. Una encuesta del año 2007 del Instituto de Estadística de Cataluña señala que tres de cada cuatro residentes en Cataluña saben hablar y escribir en catalán. En cuanto al castellano, prácticamente la totalidad de los ciudadanos lo entienden (98,9%) y lo hablan (96,4%).

El catalán se formó entre los siglos VIII y X como una evolución del latín, al igual que el castellano, el francés, el italiano y el resto de lenguas románicas. Cada año se editan 10.000 títulos en catalán; este idioma es el décimo más traducido del mundo y se enseña en 166 universidades.

Sabías que...

El catalán es una lengua muy viva en Internet, hasta el punto que el ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers) autorizó en 2006 el dominio .cat, que agrupa las webs de comunidad lingüística y cultural catalana. En poco más de dos años, ya había 30.000 dominios registrados.
Página de un diccionario de catalán

El catalán es la novena lengua con más hablantes de la Unión Europea.

Gastronomía

El culto a los productos del mar y de la tierra y la riqueza y la originalidad del recetario tradicional han sido el terreno abonado sobre el cual la cocina catalana se ha convertido, en los últimos años, en una de las más admiradas del planeta.

Creatividad, ingenio y atrevimiento son términos que se emplean a menudo para describir a los chefs catalanes de vanguardia. Estas mismas palabras sirven para calificar muchas de las combinaciones de ingredientes que forman parte de la cocina popular y que hoy aún pueden parecer revolucionarias, como es la tendencia ampurdanesa de hermanar los ingredientes del mar y la montaña.

Cocinas tan diversas como la de los campesinos, la de los marineros o la de los señores burgueses se han ido mezclando en Cataluña, donde no es extraño encontrar platos llegados de fuera que se han ido popularizando de forma natural.

El primer paso importante hacia la modernización de la cocina catalana, codificada en el siglo pasado por Ignasi Domènech, lo hizo a principios de los años sesenta el cocinero ampurdanés Josep Mercader, desde el Motel Empordà de Figueres. Muy cerca, en la cala Montjoi (Roses), se ha producido en los últimos años la gran revolución que ha situado Cataluña en el centro del mundo gastronómico. Allí, Ferran Adrià, proclamado reiteradamente mejor cocinero del mundo, ha sido capaz de crear desde El Bulli un nuevo lenguaje culinario que se ha convertido en universal.

El interés que ha despertado su creatividad ha servido para que críticos y gastrónomos fijen la mirada en la oferta gastronómica catalana, donde el atractivo de la cocina de chefs reconocidos por la prestigiosa guía Michelin, como Carme Ruscalleda, Santi Santamaria o Joan Roca, se complementa con el de restaurantes regentados por jóvenes cocineros creativos en cualquier parte de Cataluña. Unos y otros han conseguido situarla como la comunidad autónoma con más estrellas Michelin. La recuperación de una cocina tradicional bien elaborada, que durante mucho tiempo ha sido la asignatura pendiente, se está convirtiendo también en uno de los grandes atractivos que completa la oferta de cocina creativa.

Sabies que...

El Llibre de Sent Soví (1324), manual anónimo con un centenar de recetas, o el Llibre de coch (1520), de Robert de Nola, son auténticas joyas para los amantes de la gastronomía. En el siglo XX personajes como Ignasi Domènech, Josep Pla, Nestor Luján o Manuel Vázquez Montalbán hicieron una gran aportación a la literatura gastronómica con sus escritos acerca de la cocina en Cataluña.
Pan con tomate

Creatividad, ingenio y atrevimiento caracterizan la cocina y los cocineros catalanes de vanguardia.

Historia

Historia y leyenda confluyen en el nacimiento de Cataluña, ya que el origen entronca con un personaje real, adornado con características épicas: Guifredo el Velloso. A este noble de reconocido valor en la batalla se vincula la tradición del nacimiento de las cuatro barras, marcadas con sus dedos y su propia sangre encima de su escudo dorado. A su muerte, en el año 897, fue el primer conde que traspasó hereditariamente sus posesiones a la Marca Hispánica, se desligó de los reyes francos y dio así origen a la casa condal de Barcelona. La Marca Hispánica había sido creada por el imperio Carolingio a manera de frontera que delimitaba los territorios dominados por cristianos o musulmanes.

La corona de Aragón

El linaje de Guifredo el Velloso fue el embrión de la corona de Aragón, al unir su destino al reino aragonés en virtud de los problemas dinásticos que sufría esta monarquía. Sucedió que el soberano Alfonso el Batallador murió sin descendencia directa y legó su reino a las órdenes militares. El testamento no se hizo efectivo y lo sucedió su hermano Ramiro II el Monje. Pero este tampoco tenía hijos varones, de manera que, para asegurar la continuidad, prometió a su hija Petronila con el conde de Barcelona, Ramon Berenguer IV, cuando esta contaba sólo con un año de edad. El enlace tuvo que esperar 13 años, ya que la Iglesia sólo permitía la boda cuando la mujer tenía como mínimo 14 años. Fue Alfonso II, hijo de Ramon Berenguer IV de Aragón y Petronila, quién asumió todos los títulos y la dignidad real en 1164, tras la muerte de su padre y la abdicación de su madre. De hecho, con él comienza lo que en la historiografía se define como corona de Aragón, la unión del reino y la casa condal de Barcelona.

La expansión por el Mediterráneo

Con los reyes catalanes, la corona prosperó y se expandió de manera que sus territorios abrazaban Mallorca, Valencia, Sicilia, Córcega, Cerdeña y Nápoles. La corona de Aragón se convirtió así en un imperio militar y comercial en el Mediterráneo de importancia vital. Especial preeminencia en este devenir tuvo el rey Jaime I el Conquistador, ejemplo del crecimiento del poder y desarrollo de la corona en detrimento de los reinos árabes. Es remarcable que los nuevos territorios agregados, como Valencia, mantuvieron fueros propios. En el siglo XIII Cataluña tuvo una de las mejores infanterías del mundo, los almogávares, que incluso fueron contratados para combatir al turco en Constantinopla, donde hicieron oír su grito de batalla: "Desperta ferro!".

Bajo los reyes de la casa condal se redactó el Llibre del consolat de mar y se crearon compañías marinas catalanoaragonesas, que permitieron la conquista de los ducados de Atenas y Neopatria en 1380. La casa de Barcelona se extinguió con la muerte de Martín el Humano, en 1410, y pasó el cetro a la dinastía Trastámara en la persona de Fernando. Su matrimonio con la reina Isabel dio como resultado la unión de los reinos de Aragón y Castilla.

La derrota de 1714

Después de los Reyes Católicos, la dinastía de los Austrias mantuvo una relación compleja con el Principado. Aunque se respetaron instituciones propias, las diferencias con la corona eran graves debido a los recursos reclamados por los monarcas para sus empresas militares. Las desavenencias tuvieron su máxima expresión en 1640, en el marco de la guerra europea de los Treinta Años, cuando la guerra de los Segadores enfrentó a franceses y castellanos en tierra catalana. La conflagración acabó con la paz de los Pirineos, por la que El Rosellón y parte de La Cerdaña pasaban a ser franceses y se separaban de Cataluña.

Tras la muerte de Carlos II sin descendencia, Felipe V, de la dinastía borbónica, ocupó el trono de España. En 1701 juró las Constituciones, pero la existencia de otro pretendiente, Carlos de Austria, desembocó en la guerra de Sucesión. Cataluña tomó partido por los austriacistas, pero en 1714 se produjo la caída de Barcelona y las ciudades que no apoyaron a los Borbones fueron tratadas duramente. En 1716, el decreto de Nueva Planta abolió las instituciones propias, no así el derecho civil catalán.

Resurge el catalanismo

Durante las guerras napoleónicas, Cataluña fue temporalmente segregada por Bonaparte. En el último tercio del siglo XIX se produjo un gran resurgimiento del catalanismo en todos los aspectos. En política, el resultado fue la Mancomunidad, la unión de las diputaciones como institución que representaba a Cataluña. Su existencia fue corta, ya que en el año 1923 fue abolida por la dictadura de Primo de Rivera. La situación cambió radicalmente con la República y en 1932 fue restaurada la Generalitat y se aprobó el Estatuto de Autonomía. La guerra civil de 1936-1939 y la victoria franquista comportaron una larga dictadura, en la cual fueron proscritos los signos de identidad y las instituciones catalanas. La democracia trajo de nuevo la Generalitat, restablecida en 1977 con Josep Tarradellas como presidente. Dos años después, Cataluña tenía de nuevo un Estatuto de Autonomía. La vigencia del Estatuto coincidió con una de las épocas de mayor desarrollo económico y social de Cataluña, y 25 años después se consideró que había llegado el momento de poner al día la norma básica que regía el país. Tras un complejo proceso de revisión y tramitación, el nuevo Estatuto fue aprobado en referéndum en el año 2006.

Sabías que...

Cataluña tiene uno de los parlamentos más antiguos del mundo. Lo recordaba el violonchelista Pau Casals ante la Asamblea de Naciones Unidas en octubre de 1971, poco antes de interpretar su mundialmente conocido El cant dels ocells: "Cataluña ha sido la mayor nación del mundo. Les diré por qué: Cataluña tuvo el primer Parlamento, mucho antes que Inglaterra. Y fue en Cataluña donde hubo un principio de 'Naciones Unidas'. Todas las autoridades de Cataluña se reunieron en el siglo XI (.) para hablar de paz. ¡Sí, en el siglo XI! Paz en el mundo, porque Cataluña ya estaba contra la guerra, contra todo aquello que las guerras tienen de inhumano. Sí, en el siglo XI. ¡Eso era Cataluña!".
Pantocrator de la iglesia Sant Climent de Taüll.

Pantocrator de la iglesia Sant Climent de Taüll. La historia de Cataluña se inicia cerca del año 900, cuando Guifredo el Velloso se desliga de los reyes francos y da origen a la casa condal de Barcelona.

Atlas Català de la Corona d'Aragó, de l'any 1375

Atlas Català de la Corona d'Aragó, de l'any 1375

Símbolos nacionales

La bandera

Las cuatro barras que derivaron en bandera de Cataluña aparecen ya en un sello de Ramón Berenguer IV en el año 1150, aunque su origen mitológico también se vincula a Guifredo el Velloso cuando, tras una batalla, el rey franco Carlos el Calvo untó sus dedos en la sangre del noble y dibujó las cuatro barras rojas sobre su escudo dorado, otorgándole así una divisa. Este conjunto era el distintivo de los condes de Barcelona y, si bien en algunas épocas las líneas se dibujaron horizontalmente, se acabó imponiendo la disposición vertical, actualmente oficializada mediante el Estatuto de Autonomía de 1979.



Els segadors: el himno nacional

La ley del Parlamento de Cataluña de 1993 define que el himno nacional de Cataluña es Els segadors. Basado en un romance popular del siglo XVII, que había recogido el filólogo y escritor Manuel Milà i Fontanals, la letra actual es de Emili Guanyavents, quien en 1899 ganó un concurso convocado a tal efecto por la Unió Catalanista, y que motivó una apasionada polémica. La música la puso en 1892 Francesc Alió, que adaptó la melodía de una canción ya existente. El himno hace alusión al Corpus de Sangre, el motín ocurrido en Barcelona el 7 de junio de 1640 y que dio lugar a la guerra de los Segadores, la contienda que enfrentó a los catalanes y a las tropas de Felipe IV. En el texto destacan las alusiones a los campesinos, a la tierra y a las libertades.

 

Himno nacional de Cataluña (12 s.)

Himno nacional de Cataluña (1min. 49 s.)



La Diada: fiesta nacional

La fiesta nacional de Cataluña se celebra el 11 de septiembre y en ella se recuerda la pérdida de las libertades y las instituciones catalanas derivadas de la derrota en la guerra de Sucesión, en 1714. Con la conmemoración se pretende recordar el anhelo por la conservación de la identidad. Tras la caída de la dictadura franquista, el 11 de septiembre se desarrollaron grandes manifestaciones en demanda de la autonomía. Hoy, por la ley del Parlamento, la Diada es la fiesta nacional de Cataluña.

Fecha de actualización:  29.04.2016